Pactos de no competencia en la relación laboral

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Cuando hablamos de la posibilidad de que un trabajador compita contra su empresa en una relación laboral, lo primero que hemos de tener en cuenta es el deber de todo trabajador de no concurrir con la actividad de la empresa que Recoge el Estatuto de los Trabajadores (ET) en su artículo 5. En concreto, el ET establece que un trabajador no podrá trabajar para diversas empresas cuando se pueda dar concurrencia desleal o cuando se haya firmado expresamente un pacto de no concurrencia.

La concurrencia desleal y la confidencialidad

La jurisprudencia define la concurrencia desleal como “la actividad del trabajador encaminada a realizar tareas laborales de la misma naturaleza o rama de producción de las que está ejecutando en virtud del contrato de trabajo” (STS 8-6-87: 15-7-87; STSJ Cataluña 30-4-93). Es decir, el problema no es encontrarse en una situación de pluriempleo, sino la posibilidad de que el trabajador preste sus servicios para una tercera empresa y pueda “desviar clientela, o aprovechar conocimientos adquiridos en la empresa a la que hace competencia, o prevalerse de la información que ha podido proporcionar o proporciona la presencia en el interior de ésta” (STS 21-3-90). Es de aquí, además, de donde se desprende un deber implícito de los trabajadores de confidencialidad.

El pacto de no competencia en el contrato

Por ello, en los contratos de trabajo se suele incluir una regulación expresa de no concurrir mediante un pacto de no competencia. Este pacto podrá tener vigencia durante toda la relación laboral y deberá contar con una compensación económica expresa a tal efecto. El artículo 54 del ET contempla incluso la posibilidad de un despido disciplinario en el caso de que el trabajador incumpla dicho pacto.

Asimismo, puede darse la posibilidad de que la obligación de no competencia subsista incluso una vez acabada la relación laboral mediante un pacto de no competencia post-contractual. El artículo 21.2 del ET recoge que, tras la finalización del contrato de trabajo, el trabajador deberá respetar el pacto de no competencia y no podrá competir con la compañía en un plazo máximo de dos años para el caso de perfiles técnicos, y un plazo de seis meses para el resto de los trabajadores. Para que además dicho pacto pueda considerarse válido, el empresario deberá poner de manifiesto que:

  • posee un interés industrial o comercial tendente a ello. Y, a su vez,
  • abone al trabajador una compensación económica a tal efecto.

En caso de que el trabajador incumpliese alguna de estas obligaciones y por tanto compitiera contra la empresa, en función de si dicho incumplimiento se realiza durante el período de vigencia del contrato de trabajo o con posterioridad a su finalización, se procedería a su despido disciplinario o bien a la condena del retorno de los importes abonados en concepto de compensación por razón de la cláusula de no competencia así como se enfrentaría además a una indemnización por los daños y perjuicios ocasionados.

Alejandro Vera y Simón Periano


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